Como vemos, el desarrollo de la motricidad gruesa en la etapa infantil es de vital importancia para la exploración, el descubrimiento del entorno, la autoestima, la confianza en sí mismo y resulta determinante para el correcto funcionamiento de la psicomotricidad fina más adelante.
Un buen ejemplo de ello lo encontramos en la importancia del GATEO. Mediante el acto de gatear, los niños y niñas desarrollan habilidades - visuoespaciales
- experiencias tactiles
- integración bilateral
- orientación
- adquieren la lateralidad
el patrón cruzado estableciendo importantes conexiones entre los hemisferios cerebrales, además de estimular el sistema vestibular y propioceptivo. Todos estos aspectos resultan primordiales para el desarrollo de las funciones cognitivas y se encuentran especialmente relacionados entre sí en un momento concreto:
- la adquisición de la lectoescritura.
RETOMADO EN: http://www.eneso.es/blog/desarrollar-la-motricidad-gruesa/

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